Campana de la Paz
Fundida en 2015, a 70 años de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, con los nombres de ambas ciudades en su cuerpo y relieves en todo el contorno.



Somos la única fábrica artesanal de campanas de Latinoamérica. Cuatro generaciones de la familia Bellini fundiendo con la técnica de la cera perdida, para templos e instituciones de Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia.

Todo empezó con Juan Bautista Bellini, un italiano del Piamonte que llegó a San Carlos para reparar motores a vapor y trilladoras, y montó un taller para fundir hierro. Ese mismo año se construía el templo de San Carlos Borromeo, y los campaneros fracasaban una y otra vez con los moldes. El arquitecto le pidió a Bautista que fundiera la campana en su taller. Así descubrió el oficio al que dedicaría su vida.
Hubo un tiempo en que en Argentina había muchas fábricas de campanas, casi todas en el centro porteño, pero a mediados del siglo XX fueron desapareciendo. La de los Bellini siguió. Es la actividad industrial más antigua de la zona y hoy la llevan adelante Miguel y Juan, hijos de Luis, cuarta generación de campaneros.
“Creo que la nuestra duró tantos años porque estamos en un pueblo chico, donde es más fácil mantener las tradiciones.”

La campana más grande que fundimos está en San Justo, provincia de Buenos Aires: mide 1,43 metros y pesa 1.700 kilos. Una campana bien fundida dura alrededor de 500 años.
Usamos el mismo método que usaba nuestro bisabuelo: una técnica milenaria que da moldes de extrema nobleza y una calidad musical que no se consigue de otra manera.
Cada campana tiene su propio molde, hecho con barro, crines y estiércol de caballo para que no se agriete. Las capas se cubren con cera y ceniza.
La matriz se cocina con carbón de leña en un horno de ladrillos, y la cera se pierde dejando el hueco exacto de la campana.
El molde se entierra en una fosa con la boca hacia arriba, para que resista la presión, y se vuelca el bronce fundido.
Después de una semana de enfriado lento, se desentierra y se rompen las capas exterior e interior del molde.
Se pule con agua y ladrillo molido y se aplican los relieves. El estaño le da su brillo plateado; con los años aflora el dorado del cobre.


Fundida en 2015, a 70 años de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, con los nombres de ambas ciudades en su cuerpo y relieves en todo el contorno.



Cada campana sale del taller con su propio molde, sus inscripciones y el sello de la fundición. Estas son algunas de las que fundimos en los últimos años.






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DirecciónTomás Lubary 258, San Carlos Centro (3013), Santa FeTeléfonos y WhatsApp03404 15-63-0020WhatsApp03404 15-59-1150WhatsApp03404 15-50-4453WhatsAppFacebookCampanas BelliniTomás Lubary 258
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